Sección de Montaña y Esquí
Deporte Federado

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30/10/2017 | CRONICA Y FOTOS
GR15 Senda Prepirenaica (Variante GR 15.1: San Úrbez – Vió - Buerba - Buisán - Fanlo)

HOLA  FAMILIA !!

(Él).- La tarántula del Firé vivía en Zaragoza. Me lo presentaron digamos formalmente, (pero ya lo conocía) en los años ochenta. En una  óptica que había en la calle Requeté Aragonés, (hoy Cinco de marzo), Evoly se llamaba la mencionada. Su regidor llamado Joaquín Arcega, cuñado del histórico montañero Pepe Díaz, además de compañero de excursiones, era Judoka, y entrenábamos juntos en el mismo tatami. El protagonista de hoy,  era natural de Madrid. Estas cosas pasan. También la Dama de Elche vive en Madrid, y el golfo de León está entre Francia y Cataluña. La tarántula del Firé era el encargado de un diminuto salón de billar y futbolines, situado en la calle de San Miguel, pero nadie le decía   ”encargado”, sino “jefe”. “Jefe, ficha”, “Jefe que se atasca la ficha”. “Jefe bolas”. Y la tarántula del Firé, cuyo nombre y apellidos nadie sabía, avanzaba apoyado en una muleta, porque tenía amputado el pie izquierdo, se decía que a consecuencia de una caída escalando en Riglos. Un puntazo en el tobillo que tuvo la mala fortuna de que se le gangrenara. A medida que avanzaba, la bolsa con los cambios y las fichas que llevaba a la altura de la cintura – una auténtica bolsa marsupial – se bamboleaba de un lado a otro, lo que proporcionaba a su caminar un extraño efecto, ni desagradable ni tranquilizador, el leve desasosiego ante lo no habitual. Eso, al principio. Luego, la clientela se habituaba a los lentos desplazamientos y a su pericia en dejar la muleta, introducir la llave en la caja de las bolas de billar y sacarlas sosteniéndose con un solo pie, o bien levantar la caja del futbolín  con una sola mano, mientras que con la otra hurgaba en el canalillo donde la ficha se había atorado y desatascaba el conducto.

(Él), la tarántula del Firé vendía cigarrillos sueltos de tabaco a cualquiera, y condones a los más mayores, los de preu, que llevaban a cabo la compra en grupos de tres o cuatro, como si se tratara de algo ilegal o misterioso, y a los más pequeños así nos lo parecía.

Yo frecuentaba esos lugares, cuando salía del colegio.

A última hora de la tarde se dejaba caer por el local, un limpia de pelo negro, aplastado con mucha brillantina, que ejercía su oficio en un bar de la plaza del Carbón, y el “Jefe” y él hablaban de legendarias escaladas.

El sobrenombre le venía al personaje por sus hazañas en Riglos;  para engrosar su pundonor.

No hubo más. Ni le salieron contratos de trabajo mejorando el que tenía, pero un Gacetillero publicó un suelto en un periódico de Madrid recordando sus hazañas, de allí, le hicieron una reseña con su foto en El Noticiero, donde a dos columnas habían titulado: “El gran escalador La tarántula del Firé”.

El sobado recorte estaba guardado en su abultada cartera, y sólo se lo vi enseñar en un par de ocasiones. Seguramente, allí vendrían su nombre y sus apellidos, pero nunca me fijé, o en aquel tiempo no sentía curiosidad.

Una tarde-una tarde poco antes de los exámenes, porque hacía calor y llevábamos  niquis de manga corta – la tarántula del Firé se puso a discutir con el limpia sobre el accidente de Rabada y Navarro, y en el calor de demostrar lo que él habría hecho, en el entusiasmo por proyectar lo que sus ojos habían visto, “el jefe” se olvidó de que le faltaba un pie, y se vino al suelo, y las monedas y las fichas se desparramaron alrededor, y algunos chicos reían, y otros aprovechaban el desorden para recoger del suelo y quedarse con algunas fichas del futbolín, y a mí me dio pena, una inmensa pena verlo allí tendido, y no porque supiera de las frustraciones que tantas veces trae consigo la búsqueda de la gloria, sino porque en verdad movía a compasión.

Una tarde, en las pasadas  fiestas del Pilar frente a la plaza de Toros de la Misericordia, vi a un hombre frente a un carrito de golosinas que cojeaba como la tarántula. No era él, claro. Ya he dicho que vivía en Zaragoza. Si es que vive, porque según mis cuentas rondara los 90 años.

SÁBADO 28 -

Siempre he pensado que un tráiler, es la antología de lo mejor de una película; y pienso que algo parecido es la crónica de una excursión.

Hemos salido de Zaragoza a las 6,30 horas sin ninguna novedad. Silencio en el autobús alguna leve conversación, hasta que Félix ha irrumpido con su sonora voz alterando el gallinero.

Se ha desayunado en Fiscal, donde se han incorporado el Sr. Delegado de la Agrupación Deportiva y Sra., lo cual nos ha alegrado.

Se ha intentado alegrar a la parroquia con alegres sonatas de la Ronda de Boltaña, pero no ha sido posible, que sino llevo la gafas, que si la letra es muy pequeña, que si tengo un ojo vago … hoy ha sido el día en el que hemos echado en falta a Anika, siempre dispuesta a amenizarnos con la música de las cantatas que solemos entornar.

Una vez metidos por el valle del Chate, aparece un territorio de ensueño, en pleno Pirineo Aragonés que hace que nos replanteemos si estas en España o en un universo  paralelo donde reina la naturaleza, la paz y la fantasía …son los bosques de la pardina del Señor.

Hoy nuestra marcha parte de la ermita rupestre de San Úrbez   (Cañón de Añisclo.)

¿Qué se puede decir del Cañón de Añisclo? Cualquiera que lo haya recorrido estará de acuerdo en que es una de nuestras maravillas naturales que siempre te dejan un poso en el recuerdo.

Ya hemos llegado. Comenzamos desde  los paredones de Sestrales y Mondotó, verticales de mil metros, que hacen de pórtico de entrada al valle. Cruzamos el puente de San Urbez, pequeña obra maestra, colocado sobre dos inverosímiles  estribos, en la estricta vertical del precipicio, nuestros fotógrafos dejan constancia, para que en unos días las podamos disfrutar. Allí dentro sientes como vas empequeñeciendo cada vez más y te sobrecoge de tal manera que te rindes por completo al poder de la naturaleza.

El violento rio Bellos  taladró en la roca de las montañas, como a escople  y cincel un valle; un lugar al que venero desde que lo conocí; más que valle, hendidura entre montañas, callejón angosto por donde busca su salida el rio, en desigual e impresionante  competencia con las murallas rocosas que le cierran el paso, inmensa grieta, surco zigzagueante, trazado más allá de los tiempos. “Podría servir de templo al romanticismo”.

La carretera (ahora cortada por desprendimientos en un túnel), fue construida por la empresa Hidronitro en los años cuarenta para estudiar la posibilidad del aprovechamiento hidroeléctrico del Bellós. La polémica se levantó a principios de los 80 con el intento de construir una presa, pero en 1982 el Parque vio ampliada su extensión incluyendo en sus límites Escuaín, Pineta y Añisclo.

Remontamos a través del típico sendero de muletero, transitable y perfectamente marcado con pendiente suave y de buen andar.

Llegamos al collado divisorio de valles, punto inigualable para observar una de las vistas más maravillosas e increíbles del Pirineo con el Cañón de Añisclo y las Tres Sorores como punto fundamental de referencia.

Aparecemos en  los pueblos de Vió y Buerba,  con sus construcciones de gran interés, de grandes volúmenes y con bonitas y airadas chimeneas, casas con patas de jabalí en sus puertas, es agradable departir  amigablemente con algún antiguo morador, que, poco a poco van volviendo, y, por suerte, van latiendo, de nuevo, los interiores de sus casas.

Ahora toca costear las faldas meridionales de la solana.

La panorámica es excepcional, sobre todo el valle de Vio, los territorios del Parque Nacional y la cuenca del Cinca, con la Peña Montañesa al fondo.

Al fondo del valle, se ubica Ceresuela, lo observo con pena, totalmente enmarañado por una densa y profusa vegetación. De ser en el pasado uno de los puntos clave del Valle de Vio, de los pueblos de mayor tamaño y población, hoy se encuentra reducido a escombros.

A través de una pista, llegamos a Buisan, se observa desde la distancia, asentado en un pequeño promontorio rodeado de amplios y abancalados campos.  Era un pueblo abandonado, todavía se perciben los costurones del abandono, pero hace unos días pudimos ver que al menos cuatro casas se hayan reconstruidas y parece ser que viven en ellas, al menos parte del año. Poco a poco se recupera y se evita que vaya desapareciendo parte de nuestra historia;  la historia de estos lugares algo remotos.

El equilibrio de los habitantes de estas zonas con la montaña, en la armonía que se establece entre la pura naturaleza y el asentamiento humano, lo que impregna a este paisaje de peculiaridad y le añade una pincelada de severa belleza.

Economía  ganadera que sabe de transformar  hierba  en carne, en vida, en supervivencia. Reglamentada organización colectiva de pastos que hunde sus principios en la noche de los tiempos.

Llegamos al final, Fanlo, cabecera del valle de Vio. Este singular escenario fue escogido por Pedro Almodovar para gravar muchas de las escenas de su película Julieta. Parte de su amplio término municipal está ocupado por Monte Perdido.

¿Qué sensación nos producen unas ruinas, un pueblo semiderruido, una ermita sin tejado, unos campos yermos, unos…? Pueden ser múltiples  y diversas las sensaciones porque son más un encogimiento del corazón que un análisis de la razón.

 

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