Sección de Montaña y Esquí
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27/05/2018 | CRONICA Y FOTOS
GR.15 Bestue - Escuain - Estaroniello - Arinzué - Tella

Hoy nos vamos de ruta por el antiguo Reino del Sobrarbe.


¿Porqué se llama Sobrarbe?


No pretendo dar a nadie ninguna clase de historia, no nos equivoquemos. Mi única intención es, a través de las leyendas y falordias que podido recoger, contaros como interpretaban nuestros antepasados, la creación y situación de este antiguo reino aragonés.


Y recuerdo la interpretación que hacía un abuelico de Chistén, a su nombre:

Hubo una sequía muy grande en toda España, y el único sitio en que “sobro” comida era en nuestra zona, desde entonces se llama Sobrarbe.

Lo cierto es que el nombre deviene de la “Sierra de Arbe”, que era la cordillera de los cañones del rio Vero a Abizanda. Hoy ya tiene muchos nombres:

La parte de Olsón–Abizanda se llama la sierra de San Benito, desde que se fundó en lo alto de la ermita con este nombre.

El centro “Sierra de Camporroyo”, que seguramente proviene  por el color rojizo de la tierra, siendo ésta muy especial para la alfarería, y así lleva su fama la que se fabrica en Naval.


Y la parte del Vero, “San Caprasio” (desde que colocaron desde Madrid, el cartel anunciándola), pues siempre se ha conocido como “San Caprás”.

La manía que siempre se ha tenido, a eliminar nuestros nombres aragoneses…


Pero, ¿sabéis porque se llama “San Capras”? Es una curiosa anécdota, que siempre me hizo mucha gracia escucharla:

Bajo una chiqueta de arriba, de la parte de La Solana, otra parte de nuestro territorio, que tiene que ser abandonado, por la reforestación cruel que se hace en más de diez pueblos, para construir el embalse de Jánobas, y asegurar las tierras en evitación de que luego se tragaran el futuro embalse.

La gente tuvo que emigrar por falta de tierras para el cultivo y pastos para la ganadería. No quiero seguir…


Como os contaba, bajo una chiqueta a servir a tierra baja. Nunca había salido del pueblo. Al llegar a lo que hoy se conoce como ( mal llamado) de San Caprasio, vio las llanuras del Somontano, desde la parte del santuario del Pueyo hacia Selgua, y lo gustó mucho, se quedó admirada de tanta llanura, acostumbrada como estaba a otro tipo de terreno mucho más escabroso.


En el pueblo de esta mozeta, era de Burgasé, tenían de patrón a San Caprás.


Ante el espectáculo de tantas llanuras, decidió no volver más a su pueblo.


Se dio la vuelta mirándose a su tierra, se levantó las sayas y gritó:


¡San Caprás! ¿Me lo has visto? ¡Pues míramelo!!Que ya no me lo verás más!.


Desde entonces se quedo ese lugar con ese nombre, San Caprás.


Ahora como os he contado la verdadera historia del Sobrarbe, repasaré la que colocan los historiadores….


El Sobrarbe, originariamente, no era tan grande como lo es ahora. Encima de Boltaña, por la carretera de la Guarguera, está “Campodarbe”. No conozco de donde proviene este topónimo, pero bien podría tener relación con la sierra de “Arbe” y el Sobrarbe, pudiendo ser el límite, por el norte, de lo que antaño comprendía esta comarca. Desde siempre Las Bellostas y Pueyo de Moncat se ha dicho pertenecían al Serrablo, ya que la peña Gallinero es el límite entre Sarsa de Surta y las Bellostas. De siempre he escuchado que era la linde entre Sobrarbe y  Serrablo . Entre lo que he escuchado de nuestros mayores y los historiadores, nunca consigo aclararme…


La comarca del Sobrarbe, y recogido entre nuestros mayores, anteriormente era una de las zonas más ricas de la provincia de Huesca. Antaño solo se trabajaba  para subsistir, y esta comarca se autoabastecía de los productos más imprescindibles; el aceite, el vino, y luego había regadío para mantenimiento de los huertos, de donde sacaban las judías y garbanzos que eran la comida que se hacía a diario.


Desde tiempos inmemoriales no se ha oído decir que un año se haya dejado de segar por la sequía, ha podido haber añadas mejores o peores, pero siempre se ha recogido algo. En los años 45 a 50, tuvieron tres o cuatro campañas en la parte de los Monegros sin segar, y de allí subían a la zona del Sobrarbe muchas personas a trabajar exclusivamente por la comida. Y podría dar nombres de monegrinos asentados en el Sobrarbe por esas razones…


Hoy es el territorio más deshabitado de Aragón. Muchas explicaciones para comentar, pero fácil de adivinar, falta de carreteras, dejadez de las administraciones…

Cuando el abuelo me contaba que se llamó Sobrarbe por que sobraba de todo….


Sábado 26 de Mayo de 2018


Salimos de Zaragoza  a las 06:00, con puntualidad estricta.


Después de tanta nieve y riesgo de aludes, nada como acercarnos a esta zona y poder realizar una etapa que se nos resistió en una ocasión.

Hoy tenemos ante nosotros una preciosa ruta, que a pesar de los desniveles, se recorre con cierta facilidad.


No ha podido venir muy a su pesar, nuestro flamante mejor deportista del montaña 2017. Desde estas líneas “Felicidades Ricardo”.


Son las 08:45 horas, y entramos en el valle del Cinca, gran colector de las aguas de glaciares y torrentes. Hoy por las condiciones climáticas, no se observa Monte Perdido, supremacista del sector, pero si montañas de la redolada todavía con algo de nieve.


En Labuerda se almuerza, y se incorpora Carmen Hernando al grupo.


Partimos a continuación hacia la sinuosa y espectacular carretera que nos deposita en Bestué. Sus casas de piedra y pizarra se recuestan en un anfiteatro que mira hacia las montañas dueñas del horizonte, y donde sus prados, tradicionalmente modelados por sus gentes para su supervivencia, forman un peculiar ecosistema.

La excursión de hoy, calibrada en días anteriores, no es un paseo para ir con las manos en los bolsillos, la tónica es la belleza del paisaje más que su deportividad, a cambio de un pequeño esfuerzo.


La senda al comienzo, es inclinada y entretenida, y exige cierta atención, superficie a tramos embarrada, y con abundancia de espinos, martirio de Adriana que hoy iba engalanada con pantalones cortos.


Llegamos a la Collata Ratón. Espectacular mirador. Lastima no poder ver sus magnificas panorámicas, pues hemos tenido un día gris, y suerte que no ha llovido.

Momentos de bromas, risas y algún bocado. Es cuando comienza un vertiginoso descenso.


Esta inmensa hondonada arbolada, nos recuerda, allá donde los abuelos de pulso temblón exaltan las mentes infantiles con cuentos de hadas, de hombres-oso y princesas encantadas que recorren los sotobosques umbríos. Imágenes de ensueño.


Tenemos un amigo con un indudable porte abacial, siempre con sonrisa intensa llena de complicidad y generosidad, y es muy querido por todos.

Se oye un grito desgarrador….se encienden las alarmas…. La expedición está fragmentada.


La parte final consta de ocho personas….el equipo médico en el día de hoy, ha desertado… joder, que habrá pasado…está ahí…  ahí… es cuando José Luis se inclina… observa... ofrece su pequeño botiquín. Adriana valora los daños…ella es fisio…. la única del sector druida que tiene facultad para intervenir… los demás animamos y consolamos al ilustre profesor… todo queda en trompazo con golpe en el codo, que jodo anda que no duele.


Iniciamos la marcha., una pequeña cofradía de siete personas con el Ángel caído. Mimamos al herido. Este se pone a cantar, Anika conclusiona, ya está curado.

Conversaciones fluidas hacen que el precioso recorrido a través del bosque, sean entretenidas. Gemma nos cuenta que en su salón tiene una bicicleta vintage, y Adriana nos alecciona con anatomía.


Descendemos por el bosque hasta llegar al rio, y continuamos  hasta llegar a la aldea de Escuain, lugar aparentemente deshabitado, que no abandonado, alguna casa parece tener vida en ocasiones puntuales.


Hace unos años comenzó con turismo minoritario en busca de la belleza oculta entre la decadencia y el abandono. Ha dejado de ser poco a poco, un escenario de película distópica  para convertirse en el paraíso “Cool” de la espeleología.


Observamos la entrada en los dominios de las grandes montañas calcáreas, desde las fauces a las gargantas, la sensación de penetrar en las entrañas del Pirineo a través de innumerables gargantas y gorgas.


Si en alguna ocasión volvemos a Escuain, y recorremos una garganta sin prisas, podremos contemplar las puertas que conducen a un ámbito todavía más misterioso: un laberintico  mundo subterráneo de cuevas, foratos, (término aragonés, forat o foraú que significa agujero) y espelungas que se esconden bajo la tierra. Pocas montañas en el mundo presentan una red tan extensa de cavidades como este enorme queso  de Gruyére que llamamos Pirineo. No es casualidad que varias de las cuevas más profundas del mundo estén precisamente en este lugar.


Un preciosos y sinuoso trayecto nos acerca hasta Tella, pero... otro percance inesperado, hace que nos conformemos con finalizar en Estaroniello. Un componente ha sufrido una especie de corte de digestión, y sus facultades le condicionan, por lo que un grupo como el nuestro se solidariza, y renuncia a los últimos setecientos metros finales hasta el Dolmen, lugar previsto para la finalización de la jornada.


El autobús ha descendido desde Tella, nos hemos aseado y también es verdad, de tiempo estamos al límite, por el bueno del conductor. El reglamento le exige estar en la ciudad a las siete de la tarde, con riesgo de sanción administrativa.


Conclusión:

Jornada inolvidable, que a pesar de las circunstancias, ha sabido a poco. Día gris sin llegar a llover.


Compañía, mejor imposible.


Ha si ha sido y así lo cuento.

 

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