Noticias

 

12/11/2017 | CRONICA Y FOTOS
Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido

Tengo un amigo que es marino mercante, antiguo compañero de colegio.

 

La navegación es un problema técnico y un arte. Para navegar lo primero que necesitamos es conocer nuestra posición en la mar: longitud y latitud mediante el cronómetro y el sextante, y la brújula o compás si queremos situarnos respecto de referencias terrestres conocidas. La posición de las estrellas sólo es un medio de fortuna, muy valioso – si no hay nubes – cuando falla todo lo demás.

 

Luego, es fundamental saber adónde queremos ir. Situar nuestro destino en la carta y fijar el rumbo a seguir (a veces no es único; su selección depende del estado de la mar, los vientos, las corrientes, los conocimientos y la experiencia de capitán).

 

Necesitamos también motor, o velas y vientos favorables, y un buen piloto al timón para que nuestro barco siga el rumbo establecido. Sin olvidar al resto de la tripulación, motivada, disciplinada y bregada en las artes náuticas, indispensable para materializar las órdenes del capitán  y afrontar con seguridad y garantía de éxito la travesía en un medio hostil, como es la mar.

 

Siendo la navegación un problema técnico y un arte, se necesitan conocimientos, ideas, equipo y trabajo. Sobran la charlatanería y los buenos deseos, que se dan por supuestos. Nadie quiere naufragar.

 

Supongo que se entiende la metáfora

 

CRÓNICA DÍA 11 DE NOVIEMBRE DE 2017

06:30 horas. Hoy nos hemos dado una pequeña madrugada. Casi me quedo dormido, momentos de carrusel taquicárdico,  pero he llegado a tiempo. Cuando se adelanta el horario de salida el cuerpo no está para jotas, pero aún así las conversaciones son afables, observo algunas  jóvenes con carita de suspiro, se apaga la luz del autobús. No faltan dulces sueños por sectores del autobús, algo lógico, el sueño no es solo algo físico sino que consiste en dar a la mente la oportunidad de recuperarse, también es genial ese punto de duermevela, cuando no estás despierto, pero tampoco dormido, al dolce far niente, la dulzura de no hacer nada. Solo falta llegar a nuestro destino y cuando descorramos la cortina,  encontrarnos  un día a nuestra medida.

 

Últimamente paramos para ventilarnos unos bocatas en el mismo bar, en Fiscal, donde nos atienden bien y son rápidos. A estas horas nos resulta muy socorrido.

 

Hay paisajes que impregnan tu vida, que la empapan de vivencias que perduran en la memoria hasta confundirse con ella. Paisajes de memoria, memoria de paisajes, tanto da. Son lugares de los que nunca te despides, a los que siempre vuelves, porque por algún lado están esparcidas piezas de ese rompecabezas que  es la vida, a menudo las más sólidas, esos cimientos sobre los que conseguimos seguir manteniendo, a duras penas, el equilibrio.

 

Ordesa es espectacular en otoño, cuando el cielo vierte sobre sus hayedos y su piedra infinita, sobre el murmullo del agua y los caminos de cuento, cubos y cubos de pintura de todos los colores. Una cita ineludible, casi una religión. Las pisadas crujen sobre el manto de hojas caídas mientras el silencio acalla tus preocupaciones, tan diminutas ahora. Las ramas cubiertas de musgo se extienden sobre nosotros como espíritus atormentados del bosque, acentuando aún más la magia del lugar. Se observa algo de nieve sobre el Mondarruego que refulge como el espejo de un náufrago que intenta llamar nuestra  atención en la lejanía.

 

Es tiempo para que se puedan hacer hermosas fotos, el otoño casi nos da todo el trabajo hecho, es como si la Naturaleza hubiera querido concentrar sus fuerzas y sus recursos en el cuadro vivo y total de su poder.

 

Hoy sábado, todo empieza en esa mismo valle que alimentaba mis sueños infantiles, a los pies del impresionante Tozal del Mayo cuando preguntaba a mi padre que  a dónde iban esos montañeros con mochilas tan pesadas a la espalda, las viejas Altus.

 

Se ha “recomendado” por el “Estado Mayor” de la sección, (y con buen criterio),  comenzar en el Puente de los Navarros ascendiendo por Turieto Alto. Recuerdo haber leído, que  este recorrido se obvio durante un tiempo, por figurar como zona de reserva para la defensa del hábitat del bucardo. Un destacado compañero,  nos ha recomendado esta opción, sabedor de su apertura.  Sabemos que hace tiempo nuestras gentes obtuvieron el carné de montañer@s y les encanta la sugerencia.

 

Una segunda opción es la clásica, hasta el fondo del valle, cascadas del Estrecho, La Cueva, Gradas de Soaso, y la Cola de Caballo

 

La senda asciende sin llegar a ser asfixiante, hayas, pinos, abedules, robles, chopos, arces…cada uno en su propio estado otoñal, aunque la mayoría ya ha dejado caer las hojas que cubren parte del sendero. Andas sobre raíces, pasos espectaculares en los que el verde es el protagonista cubriendo troncos, rocas y tierra, la luz apenas penetra en la senda, un lugar idóneo para encontrar la ninfa de nuestros sueños. De pronto en el camino… veo un tronco cruzado, lo salvo…entonces… un huidizo y despavorido jabalí,  ha conseguido inquietarme por unos momentos, desertando a la carrera, dejando sus tiernas huellas… ufff que momento…

 

Ya hemos llegado a la pradera. Nos llega información de que la Faja Racón se encuentra accesible. Momento de tomar decisiones.

 

Un grupo de diecisiete, optamos por aventurarnos, e iniciamos nuestra particular epopeya, el resto se deciden por las clásicas cascadas.

 

El día acorta una barbaridad y no hay que confiarse con la hora.

 

Tomamos el desvío a la izquierda que nos adentra en un espejo bosque y nos aleja del camino principal. El sendero poco a poco se va abriendo y la subida va apretando, pero bajo el abrigo de los árboles, y conversando con los amigos, se hace más llevadero.

 

Una excursión a través de una faja, siempre da un toque de emoción a la ruta. La Faja Racón se nos ofrece en forma llana cruzando la parte meridional del valle, un sendero pegado a las curvas de la pared, balcón que ya por encima del bosque regala  impresionantes vistas de un valle alfombrado con colores como los dibujos de un niño cubriendo sus laderas. Se observa la impresionante cascada de Cotatuero,  nos encontramos ante su majestuosidad  que desciende bramando furia desde lo alto de su circo y dejando su huella en la pradera de Ordesa.

 

He observado algunas setas. Si, esas exuberantes y fantásticas criaturas de las sombras, de naturaleza carnosa, muy próximas al reino animal.

 

De vez en cuando miro de nuevo hacia atrás, a mi me gusta hacerlo para ver el camino recorrido y no perderme ningún detalle, es cuando aprovecho para tomar referencias. Debe de ser algún defecto de fábrica, y encima termino con tortícolis de tanto mover la cabeza.

 

Gratos momentos con Pablo Badal, la siempre adorable Jimena, Isabel y Paula; Jorge Pérez, y nuestra Sarita. Gracias por venir.

 

Hemos parado a comer; había ganicas, he observado a la peña zampando todas esas golosinas que uno pediría como última voluntad si fueran a darle garrote vil. He visto un flan crema de foie gras con setas y luego unas ostras fresquitas con caviar y cerveza, y cigalas asadas con espárragos, un plato bien hermoso de ibéricos, ¡ale-hop!, tragos de vino tinto Rivera del Duero del 84, a temperatura ideal. Ha sido inevitable no prestar atención a la conversación, absorto en mis pensamientos frente a un entrecot de ternera o el corderito lechal con ensalada y puré de manzana, aislados del mundo en inmejorable compañía.

 

Que poco cuesta soñar.

 

Y como siempre que piso estos caminos, me alejo de Ordesa, del bendito Ordesa, rebosante de gratitud a la vida.

 

Cuando uno escribe debe buscar la brevedad y la eficacia, pero hoy había mucho que contar.

 

Salud a todos.

 

GALERIA DE FOTOS

 

 
logo aragon [1] Zaragoza Deporte iberCaja MANN FILTER 20100831_00001.jpg
STADIUM CASABLANCA Vía Ibérica 69-77 50012 Zaragoza Tel: 976 791 070 Fax: 976 306 181